Hoy en día no se puede hablar de la short fiction sin mencionar el nombre de la siempre candidata al Premio Nobel, Joyce Carol Oates. En los últimos años su nombre se mantiene como uno de los pilares en que descansa la literatura norteamericana. Ganadora y finalista de todos los premios (falta el Nobel), más que prolífica y dueña de una potencia creadora con la que sólo pueden compararse los grandes autores, Oates sigue escribiendo si descanso, sigue ganando premios y, sobre todo, sigue escribiendo historias. Para quien desee saborear un poco de esta gran autora aquí dejo un cuento traducido por Laure Emilia Pacheco recientemente publicado en Confabulario, el suplemento cultural del periódico El Universal, de México. Y para quien desee la publicación original del New Yorker
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