29 de agosto de 2005

Aviso humanístico


A los probables lectores de este blog:

Como bien saben, las exigencias de la vida moderna son muchas y variadas por lo que en general uno debe comportarse como un trapecista de pacotilla para mantener la dignidad a flote. Por lo mismo es posible que la regularidad de las notas sabias y atemperadas de esta bitácora sufra un ligero cambio en los próximos meses. Yo y Daniel (no hagan clic porque de todas maneras no hay nada) tenemos nuevas ideas que querríamos llevar a cabo lo antes posible de no ser, como he dicho arriba, por las molestas exigencias de la vida moderna (eso sin hablar del jodido país en que vivimos y en la jodida ciudad de nuestra elección).
Los proyectos que tenemos son varios, y las ideas, humildes y anticuadas como nosotros, esperan poco menos que genio y algo más de buena prosa para expresarse de una vez. Además de la colecta que prepararemos a fin de comprarle un peluquín decente a Enrique Vilamatas -amigo de toda la vida- esperamos refrescarnos un poco el hemisferio derecho con abundantes botellas de agua de seltz y madurar de una vez por todas aunque nuestras madres deseen mantenernos en este estado cuasi vegetativo e infantil.
Las notas escasearán un tanto pero eso no significa que dejemos la bitácora aquí. En realidad, como he dicho, tenemos otros proyectos y debemos dedicarles algo de tiempo. Es interesante ver cómo en muchos lados ha surgido una dinámica en la que el debate -independientemente de los temas- comienza a alzar la cabeza como un gusano de tierra largamente pisoteado (las metáforas me matan) y partido en dos y dos y dos y dos y dos y dos y dos (linotipista: repita 30 veces más) hasta que pareció no quedar nada de él. Al final, esta dinámica debería conducir a algo, y en mi caso debería conducir a una postura sobre lo que deseo leer y sobre lo que de verdad pienso de muchos mecanismos sociales y culturales en este país. Suena algo pretensioso, la verdad.
De modo que la bitácora bajara un poco su ritmo -como ha venido haciéndolo- en espera de poder crear algo mejor. Cualquier colaboración es bienvenida (aunque sé que nadie lo va a hacer) sobre los temas comúnmente tratados aquí: Literatura en inglés, bobadas literarias, y todo sobre el relato norteamericano. Lo del peluquín de Vilamatas se anunciará a su tiempo y esperamos su generosa colaboración; tampoco queremos que Quique se entusiasme al grado de estropear su prosa por proyecciones y expectativas temperamentales. Si leo bien, la fundación que preside esta bitácora tiene contemplado comprar peluquines a los siguientes autores: Mario Bellatín, un afro que venden en Plaza Inn; Jorge Volpi, una larga cabellera que vimos un día al pasear por el centro, en una tienda especialista en el giro; Daniel Sada, una cabellera de rulos blancos que, según nos dice la madama, podría hacer todavía más artística la bella prosa de Daniel Sada.
(Si desea que la fundación apoye a otro escritor sírvase dejar un comentario).

Mientras tanto pueden leerse esta lista de las diez mejores novelas sobre Sudáfrica, según alguien el Guardian.
1. Disgrace by JM Coetzee
2. The No.1 Ladies' Detective Agency by Alexander McCall Smith
3. Nervous Conditions by Tsitsi Dangarembga
4. The Conservationist by Nadine Gordimer
5. Harvest of Thorns by Shimmer Chinodya
6. The Good Doctor by Damon Galgut
7. Looking on Darkness by Andre Brink
8. The House of Hunger by Dambudzo Marechera
9. The Grass Is Singing by Doris Lessing
10. Bitter Fruit by Achmat Dangor

Sin más por el momento:
mauricio salvador.

27 de agosto de 2005

Save the Whale!



People will read and buy short stories if writers write good ones: TLS

Esto comenzó primero como un grito de auxilio, no desesperado, pero tampoco conforme con la lenidad e indiferencia que los editores y editoriales mostraban hacia la ficción breve. De ese esfuerzo británico por enaltecer su ficción breve nació un sitio llamado Save Our Short Story, cuyos integrantes rentaban botes para colgar grandes mantas en las proas de barcos petroleros: "¡SAVE THE SHORT!"
Tras ese primer esfuerzo crearon un segundo sitio, Story, para involucrar de una vez por todas a aquellos amantes de la ficción breve (no me refiero a la minificción de ninguna manera) y celebrar la forma. Ahora, en tierras británicas, se han instituido jugosos premios para inspirar a todos los autores de relatos. Al mismo tiempo, Amazon acaba de anunciar un nuevo formato de venta electrónica: por 49 centavos los compradores pueden bajar textos breves -ficción, no ficción, etc- y llevarlos consigo para aprovechar esos tiempos muertos. El proyecto se llama Amazon Shorts y espera explotar un mercado poco explorado. Por supuesto, uno puede pensar en la incumbencia de proyectos como estos en nuestros respectivos países. Por el momento no parece muy posible. Hay una atmósfera optimista y han nacido proyectos que buscan celebrar el relato. Mil Mamuts es uno de esos esfuerzos. Ya no recuerdo más. De cualquier forma el relato en español sigue mostrando que nunca ha dejado de estar en pañales. Hace poco el periódico la razón convocó a escritores de cuentos a enviar sus relatos por correo electrónico. La respuesta fue muy buena, sí, pero la mayoría de los cuentos (se publñican en el periódico cada día -y se ha extendido la convocatoria-) son ocurrencias, chistes, anécdotas simples. Cada semana colocan al ganador de la semana, y aunque algunos escriben bien lo que dicen no es mejor que un buen capítulo de televisión.

Por la parte de los Blogs, en el de Alberto Chimal se discute un artículo de Christopher Domínguez Michael en el que yo he dado opiniones al vuelo bastante tontas. Hay dos actitudes para esto: los que intentan debatir y los que piensan que no vale la pena. Y en el blog de Iván Thays se anuncia la aparición de una bitácora colectiva llamada Basta de Carátulas (el Basta se lo robaron de mi antiguo blog) con la participación de varios escritores jóvenes peruanos. Ahora tienen un post con diversas portadas (Hmm, el blog debería llamarse ¡Basta de Portadas!) de Kitchen, de Banana Yoshimoto, un autor neozelandés que durante la segunda guerra mundial atracó en Nueva York donde la Isla Ellis le cambió el nombre a Banana. Es autor, también, de un libro de viajes donde narra sus experiencias como soldado de infantería en una ficción que los críticos han calificado de no ficción, o por lo menos de novela no autobiográfica.

Por la parte del clima uno se pregunta constantemente en qué mundo vivimos. No es posible salir una mañana bien arropado y entusiasta para que al mediodía te estés asando bajo un sol pegajoso y amarillo. En serio, ¿en qué mundo vivimos? Ahora, por ejemplo, tengo un ventilador a mi lado para poder escribir este jodido post. Ni siquiera es un calor agradable. Te entra por las ingles y las rodillas y escapa como un halo por detrás de tus hombros en un sudor pálido y nada entrañable que te pone a pensar que todo este rollo de la lietartura vale para pura mierda. Lo cierto es que no acostumbramos usar malas palabras. Eso es para los jóvenes rebeldes.

Por el lado de la discusión sobre el artículo de Kristofer, y la discusión en general en este país no sé qué decir. Lo digo por todas las fiestas en que me iba a llorar a un rincón sólo porque decía que JGP (Juan Garcia Ponce) no me gustaba. La gente abría los ojos (como platos), y se alejaba. Ahora, creo, se celebra una exposición, que celebro pero a la que no pienso asistir.
Los jóvenes optimistas claman por un refugio.

Querría dejar este párrafo escrito en una época fría y technicolor por E.L Doctorow, autor de Ragtime.

"Así, irónicamente, podría ser que los escritores, en nuestra retirada, en la pragmática visión no política de nosotros mismos y en nuestro oficio, estuviésemos expresando la crisis general de nuestra época. Estamos escribiendo tal y como vivimos, en una especie de sumisión pasmosa a las circunstancias políticas de nuestra vida y a la autoridad de los políticos que mantienen el establishment. Se nos compra mediante las comodidades que gozamos mientras se cometen atroces atropellos morales en nuestro nombre. Una ideología estatista invade el ámbito del pensamiento individual." E.L. Doctorow, "Los Credos de los Escritores", 1985.


Además
En Página12, un interesante y breve artículo sobre Pynchon
En el New Yorker John Updike reseña la nueva novela de Salman Rushdie, Shalimar the Clown
Y la revista semana de Novedades, Día siete, publica un mediocre mapa literario de México que puedes colgar de la puerta de tu habitación si no tienes dignidad. Se les ocurrió la idea porque un lector despreocupado se robó la idea que había propuesto en el NyTimes sobre hacer un mapa literario de la ciudad de Nueva York.
ms.

23 de agosto de 2005

Literatura en la Wikipedia o la institucionalización de los pobres (escritores)



Bueno, lo único nuevo es el enlace a Wikipedia:Literatura, a la que por cierto le hace falta bastante pero ya anda en los 62 000 artículos. En el link de escritores de México sucede algo extraño. El artículo dedicado a Alfonso Reyes es de tan sólo un párrafo mientras que otros escritores -todos jóvenes que se metieron a la wiki para escribir su propia biografía-, abundan como sólo los poetas pueden abundar en situaciones como estas. De cualquier manera han ganado uno que otro premio. La parte de literatura norteamericana no está tan mal, pero le falta. Por lo pronto ya tengo algunas tareas para las semanas que vienen. Un artículo de John Cheever, otro de Donald Barthelme. Pecando, uno sobre los janjaweed, y eso es todo. La literatura rusa en la Wikipedia en español prácticamente no existe.Mi propuesta es borrar a todos los escritores nacidos después de 1960 y obligarlos a escribir un artículo sobre algún buen escritor.
Algo interesante de leer es la entrada a Miguel Habedero, el único escritor verdaderamente underground de México. Hace poco leí, en una inencontrable edición, Walden tres, su primera novela.

Hoy sale el Harper's Weekly Review.

15 de agosto de 2005

Ruanda: 100 días que no conmovieron al mundo


Por estos días se estrenó en México Hotel Rwanda. La matanza, que narra la historia de un gerente de hotel que logra salvar a cientos de personas del genocidio ocurrido hace diez años en Ruanda. Hace poco canal 22 transmitió el documental que la BBC hiciera de la historia vivida por el general canadiense Romeo Dallaire. Pero hasta antes de eso no haía muchas noticias al respecto. Unos tres años atrás el Atlantic Monthly publicó los reportajes de Samantha Powers sobre la negligencia internacional en el asunto, cuando todos ignoraron sistemáticamente la tragedia mientras miraban sin voltear hacia el conflicto que entonces tenía lugar en los balcanes. El Atlantic cerró las puertas a sus artículos pero afortunadamente este artículo se puede leer. Samantha Powers ganó el Pulitzer por su libro A Problem From Hell. America and the Age of Genocide, un embate contra la política estadunidense frente a los genocidios. Las memorias de Romeo Dallaire se titulan, Shake Hands With The Devil. En esta página de Amazon se pueden ver otros libros al respecto.
El suplemento Arena hace una reseña de la película y aquí hay una nota de El Universal.
Lo mejor es que revisando me acabo de enterar que el FCE ha publicado la traducción, Problema Infernal.

Ahora sí, hasta el otro lunes. ms.

Descanso


Hola a todos. La bitácora se toma una semana de descanso merecido. El próximo lunes retomo la actividad.
Próximas traducciones: The Juniper Tree, de Lorrie Moore.
The shawl, de Cynthia Ozick.

10 de agosto de 2005

La realidad vislumbrada o la crítica terrorista

Yo sé, de verdad lo sé, que hay suficiente Sturm und Drang para todos. Lo sé, no tienen que hablarme de tolerancia ni de nada. Lo único que de verdad querría saber es que piensan de algo como esto: Me gustaría que alguien abriera su corazón y me dijera lo que de verdad piensa de algo como esto: Pero no me vengan con lo mismo de siempre. Con la renovación del lenguaje, con el lenguaje que se devora a sí mismo. (Hey, Lenguaje, toma esto perro bastardo! Muere) . Díganme algo diferente. Y espero que nadie lo tome a mal. Últimamente la gente se queja de que en esta bitácora sólo hablamos de literatura norteamericna. Pero si leen el títutlo verán que para eso es esta bitácora. Para hablar de ella, para intentar un vínculo. Por otra parte creo que hay bastante bitácoras hablando de literatura mexicana. García Ponce y esas cosas. Ya en serio. ¿Qué piensan de El Gato? Y no me vengan con lo de siempre, por favor.
Aquí el texto por el que pido una sola opinión sincera:

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

ms.

Noticias



Al norte del país del norte el encabezado de un periódico dice: Brandon's novel of a fat man who loved Assian women. Novela autobiográfica. En Inglaterra, mientras tanto, los editores se muestran tan desolados como en cualquier sitio y piensan, cruzados de brazos, en la edad dorada en que eran vasallos y tiranos. Jonatham Lethem se compró una Mac G4 y actualmente construye un nuevo sitio web. Las autoridades mexicanas incautan cocaína negra, indetectable para los perros, según dicen, y Roberto Bolaño recibe la bendición del New York Times y de Farraur Giroux & Strauss pese a que los grupos radicales en Estados Unidos piden que las novelas en español sean retiradas por tratarse, en su mayoría, de libros escritos en español y cuasi pornográficos. La discusión sobre el realismo literario se agudiza y mientras Rick Moody asegura que al realismo le hace falta una patada en el trasero, James Wood discute y ve en ello una falsa y típica percepción del realismo literario. Artículo no disponible. Pero The Guardian publica un interesante artículo sobre la salud de la novela en estos nuestros tiempos difíciles.
Y mientras todo eso sucede los de Letras Libres recién publican un número dedicado a la literatura norteamericana. Dave Eggers, Franzen. Reseñan un par de malos libros y dicen lo mismo de siempre. No se cansan.
ms.

6 de agosto de 2005

Hemignway en el Toronto Star



DeBolsillo acaba de publicar con el feo título Publicado en Toronto. Artículos para el “Toronto Star" 1920-1924 , una colección de los artículos que Papá publicara en Toronto Star, con un prólogo de ya saben quién, RF. En la mitología clásica, se dice que fue en el Toronto Star donde Hemingway aprendió las reglas fundamentales de las que luego sacaría provecho para su narrativa más poderosa e influyente: “Decir lo que hay por encima de lo que no hay”, “oraciones cortas”, “primer párrafo siempre breve”, “usar el lenguaje más vigoroso”, “ser positivo, nunca negativo”, “no dejar lugar a dudas sobre lo sucedido”, etc. Su biografúa sucinta es la siguiente:

At the age of 17 Hemingway published his first literary work. He died aged 61, of self inflicted gun shot wounds. He was the greatest of writers.
ms.

5 de agosto de 2005

Más sobre Bellow

James Wood escribió el prólogo a The Collected Stories, de Saul Bellow, la hermosa reunión de los pocos relatos que Bellow escribi{ó. Ahí están dos clásicos como Silver Dish y Something To Remember Me By. Ahora escribe un artículo para el Times Literary Suplement sobre el fino y antiguo lenguaje que creó: The Jewish King James Version. Aquí el artículo con links de hace tiempo, Farewell, Saul Bellow.
ms.

2 de agosto de 2005

Leaf

Leaf, estos de aquí, planean lanzar al mercado pequeños libros en formato A9 de historias cortas de autores nuevos y consolidados. (Un poco como lo que intentó Alianza con su Alianza Cien, cuyos libritos podías llevar cómodamente en el bolsillo trasero para leer cuando te diera la gana o sencillamente usar como portavasos, como alguien hizo, para que todos tus amigos snobs te acusen de mal gusto o de snob o de crimen de lesa literatura. Había en la colección cuentos de Cortázar, London, Zweig, y de varios más. Era en los tiempos en que las tramas significaban algo para los lectores menores de veinte años. Después crecieron, se hicieron hombres, y la idea de portar un libro se transformó tan rapido como sus propios cortes de cabello. Un ejemplo de ello es la obsesión casianal de Daniel Espartaco -colaborador a ratos de esta bitácora (notitas, videojuegos, reseñas de los playoffs de la NBA)-, por las tapas duras. En algún momento de sus vidas estos muchachos que hoy rondan los 26 vieron frustradas sus esperanzas junto con la imposibilidad de portar ya un librito de 10 gramos. ¡No era suficiente para ellos! Veían en ello la muerte del humanismo, y veían en dicho materialismo -tapas duras: dos kilos de papel en la mano para impresionar muchachitas- la consecusión de sus ansias más abstractas. Fueron tiempos felices-infelices. Aun no llegaba el narcorrealismo. Es más, ni siquiera había llegado el realismo. Esos muchachos caminaban cabizbajos rodeados de escritores universitarios que te decían: "Borges, hmmm. Borges fue, hmmm. Digamos que, hmmm." Y lo extraño de todo es que últimamente uno ve tramas donde 'objetivamente' no hay tramas, y al revés, no ve tramas donde 'objetivamente' sí las hay. Hey, ¿qué chingados le pasa al sentido?) Entonces los de Leaf han ideado esta manera de ser un contenedor de nuevas historias que, lo mejor, serán distribuidas en tea rooms -gentlemen-, cafés, bares de hotel y hoteles de paso. Uno nunca sabe cuánto bien podría hacerte llevar un librito en el bolsillo de los vaqueros. Una historia sencilla, bien escrita. El tipo de historia que, según John Cheever, uno podría leer cómodamente mientras espera en la sala del dentista. Y no hablo de minificción que, en palabras de Doctorow -editadas irresponsablemente- sólo son un signo más de la complacencia beatífica de nuestros escritores. ¡Hombres maduros! Cito: "Así, irónicamente, podría ser que los escritores, en nuestra retirada, en la pragmática visión no política de nosotros mismos y en nuestro oficio, estuviésemos expresando la crisis general de nuestra epoca." Oficio, dentro del contexto, no significa hacer sillas. Por otra parte se me ocurre que es una buena idea. Pequeños libros que ya en un arranque se pueden convertir en pequeñas agendas para narrar la espuma de los días. PUaf!

Ah, sí. Aquí está este artículo de Rodriguito titulado Tener estilo.
UNO
DOS
También este link para bajarse What Eeveryone Should Know About Blog Depression. En PDF.

Respecto de la discusión sobre novelas mexicanas debo decir que mis tres años de licenciatura en letras hispánicas no me dejaron absolutamente nada. Dos novias. Una íntima tristeza reacionaria. Creo que nunca debí abandonar a mi primer amor, la filatelia. Edilberto Aldán escribe un muy razonable argumento y critica la selección de Agustín y mi post al respecto.

ms.