
El verano que vivimos, como todo verano, ha traído nuevas expectativas y algunas revistas publicaron sus ansiados especiales de ficción. En muchos casos estos números representan la mejor ventana para un autor completamente nuevo. Hace un año más o menos Atlantic Monthly decidió que no iba a seguir publicando ficción, lo mismo que la revista que ven arriba, cuyo editorial justifica: ‘We had hoped that some of our summer fiction would – as Michael Ondaatje’s 1987 novel In the Skin of a Lion did – help us discover, or rediscover, how it is with Torontonians. Sometimes it did, but much of it, set in places like Delhi, Croatia and Los Angeles might have prompted more than one reader to ask, “If it isn’t about Toronto or written by a Toronto writer, what’s it doing in Toronto Life? I wish I could say that in publishing such stories we were creating an appetite for fiction. But, while I’m certain they found an appreciative audience, there’s no evidence it was growing. So with regret – it’s been a labour of love – we’ve decided to make this, the 10th summer fiction issue, our last.’
En el caso del Atlantic Monthly decidieron que aunque no iban más a publicar ficción en cada número, sí iban a editar un número anual dedicado a la ficción. Hace poco salió el número, que los suscriptores pueden leer online, con cuentos de Richard Russo, Dominic Smith, Cynthia Ozick , Ada Udechukwu y otros. En la misma tónica el número de ficción del New Yorker publicó algunas piezas de ficción que rememoraban la guerra, como Vietnam 1966, de Neil Sheehan, Yugoslavia 1991, de Aleksandar Hemon, Sierra Leone, 1997, de Chimamanda Ngozi Adichie y un reportaje de 1943, The Foamy Fields de A. J. Liebling describiendo la vida sobre el campo de batalla en Tunisia. También The Guardian publicó su especial de ficción, con cuentos de William Boyd, Alice Munro, Helen Simpson, William Trevor y Colm Tóibín. Y finalmente The New York Review of Books hizo lo mismo y algunas cosas del número se pueden consultar en línea. Lo que me pareció más atractivo fue la contribución de Tim Parks en un artículo sobre la prosa de Beckett, reseñando cuatro libros que han venido publicándose con motivo de su centenario. En el último new yorker pueden leer también la pieza de Benjamín Kunkel, "Sam I Am. Beckett's Private Purgatories", reseñando el libro que parece el más atractivo de los cuatro, Samuel Beckett: The Grove Centenary Edition, editado por Paul Auster y con una introducción de Colm Tóibìn, Salman Rushdie, Edward Albee, y J.M. Coetzee.
Independientemente de los debates acerca de por qué algunas revistas deciden dejar de publicar ficción (como aquí y aquí) uno no puede sino preguntarse por qué no existe una revista en español que haga lo mismo. No me refiero a las revistas dedicadas por completo al cuento como Mil Mamuts, de Argentina, o la extinta Cuento, de Edmundo Valadés, o portales como Ficticia y otros, sino a revistas de más envergadura. Las respuestas son variadas, y muchas. Sólo es el constraste lo que provoca mi pregunta. De cualquier manera son muy pocos los cuentos verdaderamente buenos que se encuentran en esos sitios. En The Barcelona Review se pueden leer algunos buenos pero la mayoría son aburridísimos.
Lo que puedo proponer es que para diciembre o enero Hermanocerdo dedique todo un número a la ficción en español, la mejor ficción que podamos encontrar en internet o que nos sea enviada, sin prejuicios ni ánimos negativos al mail de siempre. Lo único que podemos ofrecer a estos autores son 200 lectores comprometidos. Hay muchos sitios dedicados a promover el cuento, ya lo dije, pero no sólo buscamos un cuento (que en su acepción actual significa todo menos una narración convincente) sino algo bien escrito y bien contado. Yo creo que ése sería un buen pretexto para comenzar o terminar un año. Y muchos escritores jóvenes (esquivando los prejuicios que puedan tener hacia nuestro fanzine) se sentirán motivados con la certeza de que por lo menos tres cuartos de nuestros suscriptores leerán y juzgarán con cuidado lo que escriban.
No sé, me parece una buena idea. Deberíamos pensarlo y ver qué tan factible resulta. Ciaociao.




