31 de enero de 2008
pequeño post
Y por último linkeo la reseña de RafaelLemus aparecida en Letras Libres. Y luego comento.
24 de enero de 2008
La mala leche editorial
Enrique Krauze analiza el doble volumen de ensayos históricos con que la UNAM ha querido anticiparse a la conmemoración del Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia.
Y Krauze agrega un refrán judío: "Duerman rápido que necesitamos las almohadas"
Y ese es el detalle editorial, lo que da la pauta, porque entonces uno lee la crítica ya no con el sentido común que le es propio, sino con el sentido que los editores le dan en su presentación, algo así como decir: "¿Qué oscuros designios tendrá la UNAM -y mas propiamente su Instituto de Investigaciones Históricas- para querer anticiparse a todos en la celebraciones patrias?" Y entonces, ya sin reparar en la buena crítica de Krauze, uno se pone a pensar: "¿Qué oscuros designios tendrá alguien que se moleste porque alguien o algo, según esto, se anticipa a todos los demás en dicha celebración?" Y ya en serio, ¿anticiparse a quién? Es como pensar que la actividad y las publicaciones de los institutos de Históricas y Filológicas se han anticipado alevosamente a los festejos patrios. Era más grave cuanso se propuso a Fernando Landeros, el del Teletón, para conmemorar los centenarios.
Mi pregunta es, ¿era necesaria esa mala leche para una reseña así? Es por eso que algunas reacciones han sido acaloradas, como la que dio Ariel Rodríguez Kuri, del Colmex, entre otras. Regreso a trabajar.
14 de enero de 2008
Alf
En el blog de quien lo cuenta, el resto.
9 de enero de 2008
Sobre blogs y crítica literaria
In the conduct of my newspaper I carefully excluded all libeling and personal abuse, which is of late years become so disgraceful to our country. Whenever I was solicited to insert anything of that kind, and the writers pleaded, as they generally did, the liberty of the press, and that a newspaper was like a stage-coach, in which any one who would pay had a right to a place, my answer was that I would print the piece separately if desired, and the author might have as many copies as he pleased to distribute himself, but that I would not take upon me to spread his detraction; and that, having contracted with my subscribers to furnish them with what might be either useful or entertaining, I could not till their papers with private altercation, in which they had no concern, without doing them manifest injustice. Now, many of our printers make no scruple of gratifying the malice of individuals by false accusations of the fairest characters among ourselves, augmenting animosity even to the producing of duels; and are, moreover, so indiscreet as to print scurrilous reflections on the government of neighboring states, and even on the conduct of our best national allies, which may be attended with the most pernicious consequences. These things I mention as a caution to young printers, and that they may be encouraged not to pollute their presses and disgrace their profession by such infamous practices, but refuse steadily, as they may see by my example that such a course of conduct will not, on the whole, be injurious to their interests.
7 de enero de 2008
Dos citas citables
El amor a la ciencia es casi en nosotros la sola pasión duradera; los demás nos abandonarán a medida que nuestra máquina comienza a decaer, y a medida que nuestros resortes se relajan. La juventud impaciente vuela de uno en otro placer; en la edad que le sigue los sentidos pueden proporcionar deleites pero no placeres: en esta época es cuando conocemos que nuestra alma es la parte principal de nosotros: entonces es cuando conocemos que la cadena de sentidos se ha roto, que todos nuestros goces son ya independientes de ellos y que quedan reducidos a la meditación.
En este estado la alma que no apela a sus propios recursos, que no se ocupa de sí misma, experimenta un hastío cruel que le hace amarga la vida. Si intenta buscar placeres que no le son ya propios, tiene el dolor de verlos huir cuando cree acercarse a ellos. La imagen de la juventud nos hace más dura la vida, como que no podemos gozar; el estudio solo nos cura de este mal, y el placer que nos causa nos hace olvidar que caminamos al sepulcro. Es muy útil proporcionarnos goces que nos sigan en todas las edades; es un consuelo tener recursos que nos alivien en la adversidad. Las ciencias solas son las que nos sirven en todas las épocas, en todas las situaciones en que podemos encontrarnos.
6 de enero de 2008
Pequeño post
La verdad es que la vida en el centro me sienta súper bien. Por las mañanas, cuando doy vueltas sin sentido y los negocios comienzan a abrir, no puedo reprimir una sonrisita de felicidad. En mi libreta de tapas azules anoto muchas cosas respecto de negocios, cantinas, lugares, con precios y todo porque es muy fácil olvidarse de dónde viste esto o aquello y dónde tomaste tal café y tal platillo. Por lo que vivir en el centro tiene el ligero inconveniente de ser muy caro aunque la mayoría de las cosas tengan buenos precios. Ayer, por ejemplo, caminé al este, hacia Anillo de Circunvalación vía Moneda y todo eso para comprarme estambre amarillo. Eso era todo lo que tenía que comprar porque decidí que sería más barato si yo me hacía mis propias cortinas. En la Parisina te las hacen gratis pero se tardan como tres semanas. Así que salí y estuve dando vueltas. Entré a la parroquia de Jesús María y escuché misa durante un rato. Luego seguí por la calle de Academia. Total, cuando me di cuenta ya estaba del otro lado, y encontré un café llamado Café San José donde hice que me sirvieran el San José Especial doble, café con leche bien cargado. Como se me había olvidado el estambre, decidí regresar a la zona de las mercerías, pero en el camino decidí que podía tomarme otro café, así que fui al Café del Centro y me tomé un espresso cortado. Como ya era hora de la comida me fui al Popular y en la barra me comí una sopa de ajo con huevo y un jugo de mandarina. Luego salí y ya no tenía ganas de ir por el estambre así que fui a una papelería y compré alfileres. A esa hora siempre me pongo melancólico, porque siento que no tengo amigos y que nadie me quiere, y pienso que siempre me consigo mujeres que no pueden dedicarme mucho tiempo y que casi siempre están a la carrera, por lo que regresar a la casa era lo peor que podía hacer. Imagínense, echado en la cama, en sábado, sin nada que hacer, sin amigos, sin televisión, sin ganas de ver las pelis de zombies que a Raúl le vuelven loco y con una gata neurótica. A esa hora la luz es tan deprimente que apenas la soporto. Podría ponerme a leer historia (ahora estoy leyendo a Lorenzo de Zavala) pero no tengo ganas. Entonces decido que puedo volver al café del centro y tomarme otro café esperando que pasen las horas, sin amigos, sin vida, sin amor. Las chicas que atienden deben creer que me gustan porque yo las veo todo el tiempo. Pero no me gustan. Sólo me gustan cuando hablan y se mueven afanosas para moler el café y atender a los clientes. Pasa el tiempo. Otra vez salgo a caminar y me voy a ver chucherías. Como en una tienda están rebajando artesanías (porque están cerrando) decido que puedo hacer un gasto y comprar tres velas (como de cantera, pesadísimas) que están con rebaja de 75% por ciento, casi regaladas, me digo, y me encantan esas cosas. Así que las compro. Ya no pienso en el jodido estambre ni en las cortinas.
A las seis de la tarde rindo honores ante la estatua de Humboldt. Luego, a las seis y media, me digo que no pude encontrar el estambre amarillo y que debo volver a casa. Me recuesto, me quedo dormido. Hablo por teléfono con varias personas. Y cuando me preguntan qué he hecho, les digo: Ah, salí a buscar estambre para hacer mis cortinas, pero no lo encontré. En el Centro, joder, ¿pueden creerlo? Por eso es que se gasta mucho dinero aquí, y yo que pensaba que iba a poder ahorrar dinero. Es que no tengo sentido de la proporción. Por ejemplo, para esta quincena no voy a tener dinero, lo sé, pero ayer estuve con una chavala (ni tan chavala, la verdad) y le compré un montón de velas de santos, una de san judas, otra de la virgen y otra del niño dios y otra de dios sabe quién. Pesaban bastante. Luego fuimos a un bar llamado San Antonio o Don Antonio, luego al Salón Madrid, luego al Dos Naciones (bailamos salsa: yo estuve mirando y tocando sus caderas esponjosas todo el tiempo, me encanta) y yo insistía en pagarlo todo aunque sabía que no tenía dinero. Lo bueno es que pagamos fifty fifty, ¡pero así es como se te va el dinero en el estúpido centro! En fin, ya comenzó a poblarse el Starbucks. El tipo que a mi lado usa su laptop no me cae bien. ¿Qué voy a hacer ahora, domingo, mediodía? ¿Ir a mi casa y leer a Zavala? Serían más idiotas que yo si dijeran que sí. No, la verdad es que voy a visitar algún museo de entrada gratis. No lo sé, voy a checar. Luego voya ir a tomarme un café y a comer. Y no tengo dinero, joder. ¿Quién me compra una naranja para mi consolación?
January 31st, 2008 a las 3:54 am
Las críticas parecen obedecer a la rabia de que no les surgió la idea del diccionario a ellos. Coincido con Dominguez pues creo que las mismas nos favorecen, con ellas se despierta el interés de conocer la obra…Saludos.
January 31st, 2008 a las 3:13 pm
Pues sí, pareciera que la molestia es que no fueron incluidos quienes están haciendo los cuestionamientos o porque Christopher no incluyó a los amigos de los primeros.
Saludos!