19 de marzo de 2009

Pequeño post

Como parecemos vivir un renacimiento de la épica (o eso es lo que yo veo, al menos) las tragedias de las personas sencillas (o más bien, las tragedias sencillas) ya no tienen mucho sentido. Piensen en mí. Después de desayunar primorosamente, salir al trabajo en la bici y llegar casi casi con el tanque lleno para soportar la burocracia, me siento en mi escritorio y un mal movimiento termina por romper la patita izquierda de mis Benetton que comprara hace como seis o siete años. Y debe ser tal mi facha que la gente que pasa me pregunta: ¿No trajiste tus lentes? ya sea por la manera en como me acerco al monitor o por la cara de tristeza que en estos momentos me invade. Pasamos buenos ratos juntos, ellos y yo, hasta que hace unos seis meses o más los pisé cuando me levantaba a tientas por la noche. Los había dejado en la alfombra (prácticamente los había aventado, antes de dormirme) y entonces pagué el precio de mi estupidez. Lo único que me queda ahora es moverme por aquí como me movía a los cinco años cuando fingía que era un robot tipo Terminator y entrecerraba los ojos para distorsionar la realidad, marcando a los perros como VALID TARGET.

Update

Y bueno, no ha sido fácil. Al principio -los primeros 30 minutos- todo fue bien y sólo tenía que acercarme un poquito más al monitor y a los papeles para entender lo que leía. Luego me dolió la cabezay finalmente la presión ocular me obligó a ir por un poco de plastiloka. Ahora escribo con mis gafas reparadas pero en el elevador, donde todos se ven las caras más de cerca, la gente no puede evitar mirar de un vistazo compasivo ese extremo de mis gafas. Para hacer peor esto, pensaba que ya era viernes y quería ir a comer quesadillas a un mercadito de por aquí. Pero es jueves.

4 de marzo de 2009

El pene del papa, de Sharon Olds


Cuelga en lo profundo de su toga, un delicado
badajo en el centro de una campana.
Se mueve cuando él se mueve, un fantasmagórico
pez en el halo de algas plateadas, el vello
tambaleándose en lo oscuro y lo tibio -- pero de noche
cuando sus ojos duermen, se levanta
en alabanza a Dios.

Trad. MS

Versión original
It hangs deep in his robes, a delicate
clapper at the center of a bell.
It moves when he moves, a ghostly fish in a
halo of silver sweaweed, the hair
swaying in the dark and the heat -- and at night
while his eyes sleep, it stands up
in praise of God.

Biscuit, de Jane Kenyon

El perro ha limpiado su plato
y su recompensa es un biscuit,
que pongo en su boca
como un sacerdote ofreciendo la hostia.

¡No soporto esa cara tan confiada!
Él pide pan, espera
pan, y en mi poder
bien podría darle una piedra.


Trad. MS

The dog has cleaned his bowl
and his reward is a biscuit,
which I put in his mouth
like a priest offering the host.

I can't bear that trusting face!
He asks for bread, expects
bread, and I in my power

might have given him a stone.

3 de marzo de 2009

TQC 15

Me estoy paseando por el último número de The Quarterly Conversation con la misma sensación con las que me paseo cuando están al aire las ocho o diez revistas que leo regularmente (a retazos, se entiende). Justo ahora estoy leyendo "Intro To E-Lit: How Electronic Literature Makes Printed Literature Richer", de William Patrick Wend, y la reseña sobre la edición de la poesía de John Ashbery publicada por la Library of America, de la que soy apabullado suscriptor. Mención aparte de la atención que Scott Esposito ha dado a la recepción de Bolaño en Estados Unidos, la verdad es que pocas revistas electrónicas ofrecen la diversidad de TQC. En este número se incluyen reseñas de una antología de la narrativa mexicana, hecha por el mismo Scott, de Alejandro Zambra, César Aira y Carlos Fuentes, por mencionar algunos nombres locales. Pero también vienen largas reseñas de Goncharov, Mijail Bulgakov, Jules Renard y un ensayo sobre David Foster Wallace, que hace compañía al que recientemente apareció en el New Yorker, "The Unfinished" sobre la depresión que acompañó a DFW una buena parte de su vida y sobre la novela que dejó inacabada, The Pale King. Fue un artículo muy triste de leer.