25 de febrero de 2010

Regenerándose



Este 8 de marzo comenzarán las participaciones de narradores chilenos en el CENART. Diego Zúñiga, de 60watts, y los chicos de la revista Contrafuerte están detrás de todo esto y amablemente me han invitado a participar en una mesa sobre revistas literarias y crítica el miércoles 10 de marzo. En la mesa estarán Rafel Lemus, Gonzalo Rojas y el equipo de Contrafuerte. Haciendo click aquí podrán ver el resto del programa.

23 de febrero de 2010

12 de septiembre

Este 2 de marzo comienzo mi entrenamiento para correr el XXVIII Maratón de la Ciudad de México. Serán 28 semanas. Hace unos meses Diana y yo corrimos los 10k de la Human Race y desde entonces hemos estado corriendo alrededor de 5km en cada sesión. La carrera Nike fue agradable pero sufrí un poco porque las carreras nocturnas y con llovizna resultan problemáticas para las personas que usan lentes, como un servidor. Sufrí con los baches y en una ocasión me torcí el tobillo sin consecuencias, afortunadamente. Mi propósito para el maratón es correrlo en 4 horas y diez minutos, es decir llevar un ritmo lento, de 6 minutos por kilómetro, para terminar bien. A ese ritmo tendría que cubrir la distancia en 4 horas y doce minutos. Lo que me preocupa es que me faltan kilómetros, como se diría en el argot de los corredores. Y a la hora de comenzar el entrenamiento voy a llevar muy pocos, lo que quizá sea contraproducente a la hora de cruzar los 35 km, que usualmente es el momento en que los corredores comienzan a caer como moscas si no entrenaron bien o si no acumularon suficientes kilómetros o si simplemente planearon mal la carrera o alcanzaron su pico con mucha antelación y llegan cansados el día de la carrera. Estoy un poco nervioso, pero confío en que no será muy sufrido.

Por supuesto voy a llevar los colores de HermanoCerdo en la camiseta.

Pequeño post

Después de correr no hay nada como echarme en mi sillón, dejar que Travis se trepe encima (a veces con medio cuerpo mirando al vacío) y ponerme a leer. Me hice a la idea de que este año leería un poco más de historia pero no ha sido así. Todo lo contrario. Además del libro de Ellison, que me parece inacabable, me he puesto a leer A Temple of Texts, de William H. Gass y Reality Hunger, de David Shields. El primer ensayo del libro de Gass, "To A Young Friend Charged With Possession of the Classics" es una hermosa defensa de los clásicos, en su sentido más prístino. Estoy haciendo una traducción para consumo doméstico de este capítulo, así que si alguien desea que le mande mi versión vía mail sólo mándeme un correo a mauriciosalvador en gmail con el subject "Gass" para poderlo discutir. No prometo mandarla pronto porque estoy medio ocupado traduciendo otras cosillas.

El libro de Shields lo comencé a leer esta mañana y se compone de aforismo numerados que giran en torno al tema de la realidad y la ficción: citas de escritores, anécdotas, mini ensayos sobre James, Emerson, Flaubert, mass media, internet, etc. El manifiesto, como tal, no está dirigido propiamente a los escritores sino a la actividad artística en general, y de esa manera va enmarcando una suerte de tradición realista (es decir, de aquellos artistas ansiosos por crear una realidad, su propia realidad). Aun me queda por dilucidar cuál es su fin último como manifiesto. En general sorprende la erudición de Shields, o al menos la habilidad para ir soltando gran cantidad de puntos de vista. Hasta el momento me ha recordado mucho las ideas de otro libro muy bueno, The Realist Vision, aunque éste último se enfoca en la literatura del siglo XIX. "I think we have a thirst for reality", comienza el libro de Brooks. Afortunadamente se puede leer casi todo el prólogo vía Amazon. Espero poder comentar pronto ambos libros.

5 de febrero de 2010

Ser bueno no siempre es tan bueno - La segunda novela de Ralph Ellison (1)

Esta mañana he comenzado la lectura -que deberá ser paciente- de la segunda e inacabada novela de Ralph Ellison, Three Days Before the Shooting. (The Unfinished Second Novel). A su muerte Ellison dejó notas a mano, páginas mimeografiadas, mecanografiadas y archivos de computadora, miles de páginas y varias décadas que, sin embargo, nunca vieron la luz excepto por algunos fragmentos que Ellison decidió publicar para apaciguar las expectativas del público (y también sus propias expectativas mentales), sobre una novela que jamás iba a ver publicada. Esta exigencia es notable en ciertos escritores. Bellow, por ejemplo, invirtió cientos de páginas en una novela sobre su amigo (y escritor fallido, como dice Atlas en su biografía) Isaac Rosenfeld pero al final sólo entregó una historia de 15 páginas: "Zetland: By a Witness Character". Las razones de Bellow, cierto, fueron más personales porque le parecía que publicar una novela sobre Rosenfeld sería actuar como un buitre sobre el cadáver de su amigo. Ellison, según el recuento que hacen los editores de su segunda novela, no solía editar realmente mucho, sino sólo afinar y agregar. Pero al final no lograba conjuntar las diferentes partes de la novela como él deseaba. Raro, viniendo del autor de Invisible Man.
La lectura de su segunda novela será un viaje cuyo pronóstico me reservo, obviamente. He leído dos veces Invisible Man. Quizá la lea una tercera vez, no lo sé, pero es motivador tener una obra como esta por delante.

4 de febrero de 2010

Mi Kindle y yo (o Do not ask what is it?. Let us go and make our visit)

Después de varios días de uso intensivo del Kindle DX creo que puedo escribir algo parecido a una opinión. En un principio leí muchísimas reseñas sobre el Kindle, y no terminaba de creerme todo lo que leía porque uno necesita experimentar por sí mismo estas cosas. Como fue un regalo de cumpleaños voy a correr un tupido velo sobre cuánto cuesta y si está muy caro o barato o si los accesorios (también me regalaron la funda de cuero, je) son muy necesarios o baratos o qué. Esas cosas sólo ensucian la literatura y el espíritu y espero no ensuciarme con esa clase de temas en esta breve y subjetiva reseña.
Para ir al grano, estoy muy contento con mi Kindle. Al principio fue incómodo mover mis dedotes entre su pequeño teclado o mover el cursor en una página cualquiera con la 5-way. El tamaño también me desconcertó un poco, lo admito, pero después de unas horas (después de habérmelo llevado al baño y a la cama y al estudio y a la sala) comencé a acostumbrarme a los controles y al tamaño. Para acostumbrarme al teclado necesité algo así como tres días pero eso se debió a que tengo dedos de rana, de falanges muy delgadas, yemas como de gota y uñas un poco cuadradas. Lo que no ha terminado de gustarme es la manera poco práctica en que uno tiene que moverse por la página usando la 5-way, una suerte de joystick que se usa para todo en el Kindle. Cuando uno quiere inquirir sobre una palabra el recorrido por la página es largo y sinuoso, pero finalmente uno llega y es bueno tener un diccionario justo ahí, a la mano. De cualquier manera el Kindle necesita un nuevo método de navegación que deje atrás esa palanquita idiota.

En cuanto a los libros debo decir que actualmente tengo algo sí como 205 items y no he comprado uno solo. Para empezar hay demasiados libros en dominio público que uno puede leer. Por ejemplo, ahora estoy leyendo La vida del doctor Johnson, de Boswell, después de bajarme los seis tomos del Proyecto Gutenberg en formato EPUB. Cierto, el Kindle no lee EPUBs pero he encontrado un aliado magnífico, un gestor de e-readers llamado Calibre, que convierte y sube los archivos sin ningún problema vía usb y que permite incluso realizar suscripciones a diferentes diarios y revistas de muchos países. Además uno puede hacer de Calibre una especie de servidor y acceder a él desde cualquier computadora sólo con un nombre de usuario y un password. Así que lo que hice los primeros días fue llenar de lo que podía mis 3.4 gigas de espacio. Sigo teniendo 3.2 de espacio al momento de escribir esto. Lo mejor, sin duda, es Feedbooks. Gracias a esta página estoy leyendo a Jane Austen y El origen de las especies, por ejemplo. Entré a Amazon para buscar algunas biografías y francamente me parecieron muy caras, en los 22 dls., o simplemente no tenían el título. Hay muchas cosas que uno no encuentra. Y si hablamos de ebooks en español la verdad es que quedamos muy malparados. Sí, el Quijote, Dan Brown, etc., están por todos lados en español, pero ninguna editorial, que yo sepa, ha comenzado a ofrecer ebooks profesionales a un buen precio. Con gusto compraría, pero no hay dónde comprar. Y las tiendas que sí tienen ebooks normalmente ofrecen libros técnicos sobre temas muy específicos. Sospecho que entre las grandes editoriales debe haber algo así como miedo ante los ebooks por la posible piratería. De cualquier manera la inversión para ofrecer un buen ebook es relativamente barata y no se necesita ninguna ciencia para ofrecerlo, mucho menos tratándose de editoriales que cuentan con profesionales en sus áreas de producción, que a veces tienen que resolver problemas verdaderamente difícil cuando se trata del diseño de un libro físico.
No sé si ahora leo más o menos, pero ya es una ventaja que pueda llevarme un libro que tenía en la pc a la cama. Leer El origen de las especies en una pc o una laptop no es nada agradable, y poder llevarme el libro a la cama o al sillón y leer con una fuente muy legible y poder consultar wikipedia así como así, está muy bien.

Algo que me ha gustado mucho es la posibilidad de las búsquedas cruzadas. Por ejemplo, si uno busca desde el home, entonces la búsqueda se realizará en todos los libros. Así, si busco el nombre de un autor en específico, el resultado es con frecuencia interesante, mucho más si uno tiene muchas biografías guardadas. Otra ventaja es que uno puede leer libros que las editoriales han editado muy poco. Por ejemplo, en Feedbooks me bajé los libros autobiográficos de Conrad y Twain que nunca había oído mentar, y me están gustando mucho.

He bajado cosas en español desde sitios dedicados a ofrecer ebooks gratis, pero el pdf y bajar libros mediante servicios como rapidshare o megaupload es una monserga. Lo malo con el pdf es que no puedes agrandar la fuente ni navegar con soltura, y bajar desde esos sitios es cada día más deshonroso.

Me imagino que estamos en los inicios de esta revolución. Sólo queda que las editoriales españolas y latinoamericanas se decidan a dar el salto.